La permanencia …otro relato del populismo pedagógico

Por Luis Distéfano

El nuevo régimen académico dispuesto por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires para las escuelas secundarias no solo plantea la “intensificación permanente” que traerá como resultado una aún mayor caída en el nivel de aprendizajes sino otras cuestiones que dan continuidad a la política del “todo es lo mismo”

Una colega docente compartió en la red X un increíble fragmento de lo que parecía un documento oficial, resaltando una frase que determinará parte del futuro de nuestros estudiantes.

Sin creerlo, fui directo a leer los anexos del régimen académico que se pone en vigencia, en parte, este mismo año.

En su anexo 4 “Asistencia”, páginas 5 y 6, reza textual el punto 26: “Cuando la/el estudiante llegue al límite de inasistencias (28), el equipo directivo deberá convocar a reunión al equipo de orientación escolar y adultas/os responsables como instancia de análisis, definición y propuestas para el acompañamiento de las trayectorias educativas, generando las articulaciones necesarias con otros actores y organismos pertinentes».

Y agrega: «Todas estas acciones tendrán como principal objetivo que la/el estudiante retome la asistencia regular al establecimiento educativo, fortalezca su vínculo de escolarización y desarrolle aprendizajes. Las personas adultas tienen la responsabilidad de convocar a las/os estudiantes al encuentro con el saber y el deseo de conocer. El esfuerzo implica siempre la superación personal y eso se logra con persuasión y acompañamiento«.

Mas adelante, el punto 27 le otorga la responsabilidad al equipo directivo de lograr este objetivo, en lugar de a la familia y los estudiantes que, en muchos casos, no quieren “encontrarse con el saber y el deseo de conocer”.

Dice la norma: “Para ello, el equipo directivo junto al Equipo de Orientación Escolar deberá: a) elaborar un Plan de Continuidad Pedagógica Personalizado adoptando medidas específicas, estableciendo un compromiso con la/el estudiante y con las personas adultas responsables, promoviendo intervenciones solidarias y colectivas del grupo áulico de pertenencia; b) supervisar el cumplimiento del plan de trabajo y de los compromisos adquiridos y c) notificar a las personas adultas responsables de la/el estudiante todas las actuaciones llevadas a cabo. Este Plan de Continuidad Pedagógica Personalizado deberá contar con el aval y supervisión del Inspector/a de enseñanza”.

En el régimen anterior teníamos claridad que el máximo de inasistencias permitidas era un límite real. De superarlo, el alumno debía acreditar las asignaturas en las instancias de diciembre y febrero. La resolución 587/11 establecía un máximo de veinte (20) aunque habilitaba lo siguiente: “El adulto responsable podrá solicitar, ante situaciones excepcionales y debidamente justificadas, una extensión al total de Inasistencias institucionales pautadas en ocho (8) adicionales”, lo que lleva a un máximo de veintiocho (28).

Ante un incumplimiento, una consecuencia.

Sin embargo, en la práctica y luego de la pandemia, hasta esos límites, en la mayoría de las escuelas, no fueron respetados. Hoy tenemos estudiantes con más de 80 inasistencias anuales y todo sigue como si nada.

Llega diciembre y en la (ahora definitiva) “intensificación” tampoco se presentan. Misma situación en febrero. Ya saben que nada pasará y el “estado presente” los salvará. No importa la postura de profesores, preceptores o directivos, siempre un Inspector que recibió a los padres demandantes del derecho a la educación, indicará que se deben dar más oportunidades.

El nuevo régimen académico ya no deja lugar a posturas más firmes de algunos directores en cuanto a priorizar la asistencia y la exigencia. Hoy ya es norma y sin lugar a dobles interpretaciones.

SI faltas ochenta días…nada pasará. Te convocarán a una reunión y planificarán estrategias para concretar la permanencia y el egreso de la secundaria, no importa cómo.

Si no lo cumplís, en nada cambia. La única excepción es cuando no cumplís con el 75% de asistencia por materia, aunque todos sabemos que esto se resuelve con un trabajo práctico para complementar en diciembre…

Un punto a destacar (mínimo frente a los otros perjuicios al futuro profesional o labora de los estudiantes), tiene relación con la puntualidad. De una tolerancia de hasta quince minutos, se extendió a veinte.

Que uno o varios alumnos ingresen a su curso con demoras de veinte, treinta o más minutos, altera el clima del aula. A todas las situaciones con las que un profesor se enfrenta, debemos sumar una más.

Quienes transitamos las escuelas bonaerenses sabemos cuál será el resultado de las determinaciones tomadas por la Dirección General de Cultura y Educación, más allá de la “amorosidad pedagógica” con que se piensan las normas actuales.

Como dice el nuevo régimen académico, los equipos institucionales “deberán desplegar todas las herramientas posibles para que las/os estudiantes asistan regularmente a clase”.

A ser creativos… el hilo se corta siempre por lo más delgado.

Prof. Luis Distefano

@DistefanoLuis en X

Compartir en

Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on facebook

Newsletter

Suscríbete a nuestro newsletter y recibe todas las novedades del portal

Newsletter

Suscríbete a nuestro newsletter y recibe todas las novedades del portal

1 comentario en “La permanencia …otro relato del populismo pedagógico”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras publicaciones

Scroll al inicio